Práctica que recomienda Graciela Figueroa para realizar en casa (de la entrevista en la revista Cuerpomente)
Para los que no tengan un centro Río Abierto cerca o un lugar donde ejercitarse junto a otros maestros o personas compartimos esta pequeña práctica que puede ser realizada en casa: al levantarse, o bien antes de ir a dormir, o en cualquier otro momento.
- Hacer una respiración subiendo los brazos y empujando la tierra con los pies sintiendo la palanca.
- En la bajada acercamos las manos arriba de la cabeza y al bajarlas vamos concienciando el camino del cielo a la tierra y dejándonos abrir, transitar un canal que viene de más arriba y nos atraviesa desde el tope de la cabeza al centro de la tierra.
- Podemos poner una música o realizar una danza “indígena” con nuestro propio canto que va desde los pies subiendo (sin perder contacto con la tierra) y encendiendo todas nuestras células.
- Nos permitimos con la música o con nuestros propios cantos hacer los movimientos y sonidos que sentimos que nos hacen bien en una danza de curación. La mínima transformación es máxima.
- Volvemos a encontrar la vertical abierta entre el cielo y la tierra, esta vez con las manos en nuestro corazón celebrando su casamiento.
- Abriendo las manos desde el corazón (entrego al universo) voy encontrando mi visión, pensamientos, con empatía entregando a las distintas actividades de mi día, vida.
- Vuelvo a recoger las manos al corazón (recibo del universo) y en ese trayecto voy recibiendo toda la compañía y guía que necesite. El universo está conmigo. Somos uno. Estoy dispuesto para el día, estoy abierto a la vida.




